sábado, febrero 14, 2009

4:30

Varias veces ya ha sucedido, que como a las 4:30 de la mañana te paseas por mis pensamientos, sin ningún pudor, sin ningún remordimiento. Y he llegado a saborear, a las 4:30, ese algo que me llevó irremediablemente a ti en primer lugar, eso que las personas, a pesar de cambiar, no cambian. Y me río de mi mismo al encontrarme solo en el lugar en el que algún día no lo estuve, solo sin ningún pudor, sin ningún remordimiento.

Recibí tu mensaje en el móvil, y con tan pocas palabras me haces sentir un cosquilleo en el lóbulo frontal, esas cosquillas que conocemos, y que no cambian tampoco. Por un momento sé lo que estás pensando, y sabes qué es lo que pienso al respecto, y te recuerdo temblando, y me recuerdo tan mal manejado; aunque al final te salgas con la tuya y logres esbozar una sonrisa en mi asquerosa impulsividad, sonrisa con la que me voy a dormir, con la que el mundo entero toma un respiro hondo, llena los pulmones y exhala para rendirse ante tu habilidad para meter una tormenta en 15 palabras... 

"No hace lo clásico a la medicina tan metódica, lo que contigo hace tan fascinante"

Love & Respect
Mark

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