Recién terminé de ver una serie de videos de Michio Kaku y tengo muchas cosas en la cabeza; una de ellas un tanto ególatra, es que la idea que saqué de no se dónde, la idea de que la música se conecta extrañamente con el universo, es compartida por la comunidad científica. ¿El puente? la Teoría de las Supercuerdas, cosa de la que he leído un par de libros for dummies y que dejaron esa inquietud en mi cabeza.
No se de dónde vino la idea, no se por qué la entiendo ni por qué es importante, pero al escuchar las palabras de Kaku no pude más que reir nerviosamente, la principal razón es porque logré entenderlo y cuando intenté escribirlo aquí no pude... no puedo explicarlo aunque no me crea frustración. Lo entiendo y por un segundo el universo se me proyectó en la mente.
La mente creada a partir de un cerebro apenas suficiente para comprender el calculo, es cosa seria... sobre todo cuando no se puede explicar a si misma.
Otra cosa que me da vueltas es el lugar y el tiempo que comparto con todos los capaces de leer esto, aunque no lo lean jamás. Porque, como lo supuse también [tampoco se por qué], estamos viviendo un momento único, crítico y decisivo para nuestra raza. Seguro han oído algo parecido mil veces, pero dense el tiempo de reflexionarlo... como yo que me dirijo a eso antes de intentar siquiera conciliar el sueño.
Somos animales, somos colonias de células, somos un conjunto de individualidades, somos partículas, somos átomos, somos cuerdas... y vibramos.
Aquí el primer movimiento del Otoño, de Antonio Vivaldi.

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