viernes, septiembre 05, 2008

untitled II


Tengo miedo de irme a la cama y reencontrar mi insomnio, por qué será que llevo meses levantándome de la cama con una vibrante sensación de que los suspiros son porque quisiera pasar más tiempo en ella? y en la regadera siento que sigo soñando, soñando con el agua que me cae encima y el jabón que no quiero acercarme a la nariz porque el olor dulce me despertaría... y el camino a la universidad no dejo de pensar en volver a casa y seguir durmiendo, y mientras mi mente busca conjeturar comunes entre Maurice Holt, Philippe Starck, Hella Jongerius y Luis Porter, sigo deseando tener mi edredón azul, rojo y blanco, y esa almohada cada día más incómoda que no he cambiado por falta de tiempo. Y escuchar el acento de Porter me hace pensar en que quiero una novia argentina, pero no una gatita de Jorge Porcel, sino una chica que me diga cuánto disfruta dormir y desperdicie una tarde conmigo en la cama, durmiendo... o un día, o un fin de semana, o una vida.

Eso pasa entre semana cuando voy a la UAM; los sábados para la universidad de música es distinto, porque es tan poco tiempo a la semana que mi asqueroso sentido de la responsabilidad me levanta aún más temprano que el resto de la semana. Y aunque en el camino intento platicar con Cinthia para despertar un poco, no lo logro tan exitosamente como deseara, porque a la hora de tocar me olvido de las letras, las invento o cargo con mi papelito que pongo en el atril frente a mi... hay partes en las que no recuerdo haber tocado nada, hay compases que no recuerdo haber medido, sin embargo nadie se queja, tal vez no lo haga tan mal. Y lidiar con el piano para afinarme es un martirio, y escuchar a Litzy es un rato de meditación porque a veces pienso si realmente se escuchará y no le importará cantar tremendamente desafinada, y escuchar a Diana es la hora felíz, porque su voz tiene las características más particulares e individuales del grupo, y pienso en sus 14 años que le auguran el éxito en el negocio de la música... y también pienso en qué hubiera sido de mi con ese talento a esa edad, y me repito a mi mismo que tal vez no comeré de la música. Y luego la clave de G, y luego la de F, y leer y leer en automático, y no saber si a las 3 de la tarde me acordaré de lo que estoy viendo, y los ademanes de Yoca que me recuerdan tanto a mi amigo Erick que a veces quisiera decirle "ya moreno larguémonos de esta pinche clase!!", si fuera Erick me diría "vamonos mi chingón!" pero no, no es Erick... así que guardo silencio hasta que dejan de fluir los pentagramas asquerosamente bien diseñados para la enseñanza de este negocio.

Y como a las 5 de la tarde voy despertando, después de darme cuenta que no he desayunado, estoy cansado, tengo ojeras y debo hacer tarea, trabajo o pendejear en cualquier cosa que se me atraviese. Entre Joost, Garage Band, Lux Aeterna, Illustrator, Bret Easton Ellis, Droog Design y otras cosas se me va la tarde despierto, y cuando llega la hora de dormir... no tengo sueño.

Tengo miedo de irme a la cama ahora, y reencontrar mi insomnio.

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