miércoles, septiembre 24, 2008

Textos para abrir los ojos

Maynard James Keenan - Lateralus

[1] black
[1] then
[2] white are
[3] all I see
[5] in my infancy
[8] red and yellow then came to be
[5] reaching out to me
[3] lets me see
[2] there is
[1] so
[1] much
[2] more and
[3] beckons me
[5] to look through to these
[8] infinite possibilities.
[13] as below, so above and beyond, I imagine
[8] drawn outside the lines of reason
[5] push the envelope
[3] watch it bend.

over thinking, over analyzing separates the body from the mind
withering my intuition leaving opportunities behind

with my feet upon the ground I lose myself
between the sounds and open wide to suck it in
I feel it move across my skin
I'm reaching up and reaching out
I'm reaching for the random or whatever will bewilder me
and following our will and wind we may just go where no one's been
we'll ride the spiral to the end and may just go where no one's been

spiral out... keep going
spiral out... k e e p g o i n g
spiral out... K E E P G O I N G...

Pd. Para aquellos interesados, las sílabas de los versos al principio se suceden conforme a la serie de Fibonacci, es decir 1-1-2-3-5-8-13 y de regreso, una espiral áurea perfecta, diría yo si alguien me pregunta.

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Angeles Becerra - Lo Que Le Falta Al Tiempo

Ahora lo entendía.
Nadie era dueño de nada, ni siquiera de sí mismo y, sin embargo, sin ser dueño de nada terminaba arrastrando y haciéndose cargo de su falso destino. Stintiéndose responsable de algo que de ninguna manera había pedido: la vida. Cada decisión, un sí o un no dicho de prisa, lo convertía en su propio carcelero. Dueño de esa nada que se iba aglutinando y se agarraba con uñas y dientes a un estúpido conepto: la fantasía de ser. Un grano ínfimo convertido en una gigantesca roca cargada de mierda. Cuanto más crecemos, más encadenados. Cuanto más sabemos, más perdidos. Cuanto más tenemos, más angustias. La gloria, un grillete. El fracaso, otro. Si amas, la prisión de sentir; si no amas, la de la soledad. Si deseas, el infierno de poseer; si posees, el miedo a no saberlo conservar... o a desear más y más. El hombre convertido en víctima de sus propios espejismos.

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James Hetfield - The Unforgiven III

was he the one causing pain 
with his careless dreaming? 
been afraid... always afraid 
of the things he's feeling 

he could just be gone 
he would just sail on... he'll just sail on 

how can I be lost, if I've got nowhere to go? 
search for seas of gold, how come it's got so cold? 
how can I be lost? in remembrance I relive 
and how can I blame you, when it's me I can't forgive?

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Bret Easton Ellis - Less Than Zero (traducción mía)

Antes de irme me reuno con Blair para comer. Ella está sentada en la terraza del Old World en Sunset esperándome. Usa lentes para el sol y da sorbos a una copa de vino que probablemente obtuvo con su identificación falsa. Tal vez el mesero ni siquiera le preguntó, pienso para mi mismo mientras atravieso la puerta frontal. Le digo a la hostess que voy con la chica sentada en la terraza. Está sola y dirige su cabeza al contrario de la brisa y ese momento me sugiere que ese movimiento en ella tiene algo que ver con su confianza, o algún tipo de valor, y me da envidia. No me ve mientras me acerco, hasta que llego por detrás de ella y beso su mejilla. Ella sonríe y voltea, baja sus lentes para el sol y su olor es a vino con lápiz labial y perfume y yo me siento y hojeo el menú. Dejo el menú en la mesa y veo los autos que pasan, comenzando a pensar que tal vez esto sea un error.

"Estoy sorprendida de que hayas venido," me dice.
"Por qué? te dije que vendría."
"Si, me dijiste," murmura. "Dónde has estado?"
"Tuve una comida más temprano con mi papá."
"Eso debió haber sido lindo." me pregunto si estará siendo sarcástica.
"Si," le digo sin estar seguro. Enciendo un cigarrillo.
"Qué más has estado haciendo?"
"Por qué?"
"Vamos, no te enojes. Sólo quiero hablar."
"Pues habla." entrecierro los ojos mientras el humo del cigarrillo flota hacia ellos.
"Mira." Sorbiendo el vino. "Cuéntame qué tal tu fin de semana."
Yo suspiro, de hecho sorprendido de que no recuerdo mucho de lo que pasó. "No recuerdo. Nada."
"Oh."
Tomo de nuevo el menú y lo vuelvo a poner sobre la mesa sin abrirlo.
"Así que... vas a volver a la escuela," ella dice.
"Supongo. Aquí no hay nada"
"Esperabas encontrar algo?"
"No se. He estado aquí mucho tiempo."
Silenciosamente golpeo el pasamanos de la terraza con mi pié y la ignoro. Es un error. De repente me mira y se quita sus Wayfarers.
"Alguna vez me amaste?"
Analizo un anuncio espectacular y le digo que no escuché lo que me dijo.
"Pregunté si alguna vez me amaste?"
En la terraza el sol penetra en mis ojos y por un instante cegador puedo verme a mi mismo claramente. Recuerdo la primera vez que hicimos el amor, en la casa en Palm Springs, su cuerpo bronceado y húmedo, recostado sobre las frescas sábanas blancas.
"No hagas esto, Blair," le digo.
"Sólo dime."
No digo nada.
"Es una pregunta tan difícil de contestar?"
La miro directamente.
"Si o no?"
"Por qué?"
"Maldita sea," ella susurra
"Si, claro, supongo"
"No me mientas"
"Que carajo quieres escuchar?"
"Sólo dímelo," me dice, su tono de voz se eleva.
"No," casi lo grito. "Nunca lo hice." por poco empiezo a reirme.
Ella toma un profundo respiro y dice, "Gracias. Eso es todo lo que quería saber." Sorbe el vino.
"Tu me amaste alguna vez?" le regreso la pregunta, aunque ahora no puede importarme.
Ella hace una pausa. "Lo pensé y si, una vez. O sea de verdad lo hice. Todo estuvo bien por un tiempo. Eras una buena persona." Mira hacia abajo y luego continúa. "Pero era como si no estuvieras ahí. Ah mierda, esto no va a tener sentido." Se detiene.
Yo la miro, esperando a que continúe, miro hacia arriba al espectacular. Desaparezca Aquí.
"No se si alguna otra persona con la que he estado ha estado realmente ahí... pero al menos lo intentaron."
Yo juego con el menú, apago mi cigarrillo.
"Nunca estuviste ahí. Otras personas hcieron un esfuerzo y tu... simplemente estaba fuera de tu alcance." Ella toma otro sorbo del vino. "Nunca estuviste ahí. Sentí pena por tu por un tiempo, pero después me fué difícil. Eres un chico hermoso, pero eso es todo."
Yo miro los coches pasar en Sunset.
"Es difícil sentir pena por alguien a quien no le importa."
"si?" pregunto.
"Qué te importa? Que te hace felíz?"
"Nada. Nada me hace feliz, No me gusta nada," le digo.
"Alguna vez te importé yo?"
No digo nada, miro de nuevo al menú.
"Alguna vez te importé yo?" vuelve a preguntar.
"No quiero que me importe nada. Si me importan las cosas, solo será peor, será simplemente otra cosa por la cual preocuparse. Es menos doloroso si no me importa."
"Tu me importaste mucho un tiempo."
No digo nada.
Ella toma sus lentes para sol y finalmente dice, "Te veo luego." Se levanta.
"A dónde vas?" De repente no quiero dejar a Blair aquí. Casi quisiera llevarla conmigo.
"Tengo que ver a alguien para comer"
"Pero y qué con nosotros?"
"Qué con nosotros?" Se queda de pie ahí un momento, esperando. Yo me quedo viendo el espectacular hasta que empieza a volverse borroso y cuando mi visión recupera su claridad observo mientras el auto de Blair sale del estacionamiento y se pierde en el tráfico de Sunset. El mesero viene y pregunta, "Todo bien, señor?"
Lo miro, me pongo mis lentes para sol e intento sonreir.
"Si."

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Blair me llama la noche antes de que me vaya.
"No te vayas," me dice,
"Sólo me iré por un par de meses."
"Eso es mucho..."

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Henry Miller - Trópico de Capricornio

Una vez que has entregado el alma, lo demás sigue con absoluta certeza, incluso en pleno caos. Desde el principio nunca hubo otra cosa que el caos: era un fluido que me envolvía, que aspiraba por las branquias. En el substrato, donde brillaba la luna, inmutable y opaca, todo era suave y fecundante; por encima, no había sino disputa y discordia. En todo veía en seguida el extremo opuesto, la contradicción, y entre lo real y lo irreal la ironía, la paradoja. Era el peor enemigo de mí mismo. No había nada que deseara hacer que no pudiese igualmente dejar de hacer. Incluso de niño, cuando no me faltaba nada, deseaba morir: quería rendirme porque luchar carecía de sentido para mí. Consideraba que la continuación de una existencia que no había pedido no iba a probar, verificar, añadir ni substraer nada. Todos los que me rodeaban eran unos fracasados, o, sino, ridículos. Sobre todo los que habían tenido éxito. Estos me aburrían hasta hacerme llorar. Era compasivo para con las faltas, pero no por compasión. Era una cualidad puramente negativa, una debilidad que brotaba ante el simple espectáculo de la miseria humana. Nunca ayudé a nadie con la esperanza de que sirviera de algo; ayudaba porque no podía dejar de hacerlo. Me parecía inútil cambiar el estado de cosas; estaba convencido de que nada cambiaría, sin un cambio de corazón, ¿y quién podía cambiar el corazón de los hombres? De vez en cuando un amigo se convertía; era algo que me hacía vomitar. Tenía tan poca necesidad de Dios como él de mi, y con frecuencia me decía que, si Dios existiera, iría a su encuentro tranquilamente y le escupiría en la cara.

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Carlos Castaneda - El Arte de Ensoñar

El surgimiento de nuestra atención de ensueño es el resultado directo de reformar nuestras vidas, [...] ya que no tenemos manera alguna de hacer uso de una fuente externa para incrementar nuestra energía, debemos reorganizar la existente mediante cualquier recurso disponible.

El camino del guerrero es el mejor recurso que existe para engrasar las ruedas de esa reorganización de energía, y de todas las premisas del camino del guerrero, la más efectiva es "PERDER LA IMPORTANCIA PERSONAL". [Don Juan] Estaba totalmente convencido de que perder la importancia personal es indispensable para todo lo que hacen os brujos; y por esta razón, puso una enorme presión en guiar a sus estudiantes a cumplir con este requisito. Su opinión era que la importancia personal no es sólo el enemigo acérrimo de los brujos sino también de la HUMANIDAD ENTERA.

Don Juan argüía que empleamos la mayor parte de nuestra fuerza en sostener nuestra importancia, y que nuestro desgaste más pernicioso es la compulsiva presentación y defensa del YO; la preocupación acerca de ser o no admirados, queridos o aceptados. Él mantenía que si fuera posible perder algo de esa importancia, dos cosas extraordinarias nos ocurrirían. Una, liberaríamos nuestra energía de tener que fomentar y sustentar la ILUSORIA IDEA de nuestra grandeza; y dos, nos proveeríamos de suficiente energía para entrar en la segunda atención y vislumbrar la verídica grandeza del universo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buenas citas, me sorpende...hay tanto que no he leído aún...en fin mi favorito fue del de Angeles Becerra, cumplió su cometido...¡saludos!