Muchas veces no tengo una idea precisa de lo que quiero poner aquí, y repentinamente me encuentro a mi mismo escribiendo. No sé qué es lo que me empuja a hacerlo, no se si lo hago con alguna finalidad, y tampoco sé si habrá ojos que lean estas palabras. Tal vez simplemente necesito materializar mis pensamientos [cosa ridícula si pienso en letras como una materialización de algo], tal vez porque no tengo a quién decirle estas cosas, tal vez porque no quiero que nadie me juzgue, tal vez porque no quiero opiniones, tal vez porque ni a mi me importa tanto lo que escribo.
Si hay una finalidad, pienso ahora, será ayudarme a mi mismo a intentar entender lo que incesantemente viene a mi cabeza, tal vez si hiciera un listado de ideas... no; si hiciera un listado de ideas terminaría asesinándolas con la categorización que asfixia toda idea, las haría sangrar bajo el castigo de mi juicio y mi voluntad. ¿Y si lo que pienso no tiene explicación?, ¿Qué tal si la mente de los hombres es realmente incomprensible?. Hay muchos ejemplos de hombres a los que no alcanzaré jamás, que llenaron tomos con letras sin lograr darse a entender, desde Platón hasta Nietzsche, desde Smith hasta Marx. Tenemos otros hombres que han llenado más y más tomos intentando explicar lo que los primeros quisieron decir, dicho sea de paso, sin éxito.
Entonces, ¿Qué me tiene aquí?. Si bien este año aprendí que no tiene nada de malo pensar cosas que no se pueden explicar, ni sentirlas, ni desearlas; también aprendí que no tiene nada de bueno, solo existe. Y aprendí que el pensar demasiado separa el cuerpo de la mente, nos hace dividirnos y, lejos de acercarnos, nos aleja del lugar de donde venimos... si es que venimos de algún lugar.
Reach out for the random.
Mantra que me he repetido hasta el cansancio y que me ha ayudado a establecerme en este lugar de nuevo, siendo un YO distinto, sin conocer a nadie, confiando en casi nadie, y sin dejar que nadie me considere más allá de lo que soy y lo que puedo dar.
No me extrañes, porque ese que extrañas ya no soy yo.
No me quieras, porque ese que quisiste con toda el alma, tampoco soy yo.
No cuentes con mi mano, porque aquel que te la daba está ahora sepultado en algún lugar sin descubrir, y no te recuerda con la calidéz que crees.
No guardes recuerdos de mi, si acaso de aquel hombre que fuí, pero no dejes que su impronta perdure porque no se si esa parte de ese hombre tendrá cabida en este otro.
No me preguntes qué es lo que pasa dentro de mi, porque día tras día intento explicármelo a mi mismo sin conseguir nada, y no quiero hacerte creer que he perdido la razón.
Si es que voy a algún lugar, te llamaré de donde esté, para decirte que he llegado y que soy felíz; con este corazón inconquistable, con mi mente incomprensible, con mi curiosidad inagotable y gracias a mi necedad imbatible... si así lo quieres, te llamaré de donde esté.
Love & Respect
Mark

No hay comentarios.:
Publicar un comentario