viernes, junio 05, 2009

antiepiphainein

photo by me


Es difícil aceptar el lugar en el que me encuentro, cuesta creer que debo cargar con todo eso de lo que siempre me he alejado. No cargar en el sentido de responsabilizarme, sino cargar en el sentido literal, aguantar, soportar, disolver y esperar el equilibrio por el momento ausente.

Por un lado me siento bien de no extrañar a nadie, es raro, es un estado mental difícil de encontrar, sin embargo no es la primera vez que llego a él; se siente bien porque no me preocupa alguien en específico, hay gente que espero no volver a ver jamás, hay otros que muero por ver, sin embargo no he tenido ganas de llamar a nadie... hay gente con la que vivo y que no he visto en días.

En la otra mano, tengo esta carga que jamás pedí, pero que por alguna particular e inexplicable razón, siento mi responsabilidad. El deber de absorber esa negatividad flotante, detenerla, servirle de colchón y evitar que se propague... porque eso es lo que me he visto empujado a hacer.

La gente está loca allá afuera.

La gente llora, grita, se odia, se siente menos, se siente agredida, agrede, cumple sus caprichos a costa de otros, se burla, lastima, hiere, abusa, se deja abusar, se siente mal cuando consigue eso por lo que luchó y por lo que dejó otras oportunidades pasar... se auto flagela.

¿Yo?

Yo no siento nada....

No odio a nadie, no quiero a nadie, no compadezco y no juzgo... yo observo, escucho, entiendo, conservo la calma y de un momento a otro tengo que amortiguar la mierda que todos los demás se lanzan en una guerra de nunca acabar.

Si tuviera que contar a las personas que me hablan mal de otras personas, tal vez me pasaría media noche escribiendo aquí. Todas las personas que engañan a otras personas, y me cuentan con lujo de detalles lo que hacen, no hacen, dicen y no dicen, a quiénes lastiman y a quiénes destrozarán al final... Y todas y cada una de ellas se han acercado a mi sin que yo dé la más mínima señal de interés alguno en sus vidas.

Yo no hablo, yo no busco a la gente, yo sólo existo. Y la gente llega a mí, tirando mierda a otras personas, como si yo estuviera todo el día pensando en quién será el siguiente que llegará a hablar mal de alguien, y quién será ese alguien...

Y no me quejo, tal vez todo tenga una razón de ser, tal vez inconcientemente la gente sepa que esa negatividad necesita un canal para drenar, y lo ven en mi, porque de todo lo que me han dicho no ha salido palabra alguna de mi, ni en respuesta a sus preguntas ni a sus firmes puntos de vista, que en realidad son tan endebles como la realidad en la que se piensan.

Hoy más que ningún otro día, vi en mi esa pasividad que no es mediocre, esa sensación de ser un canal y de contribuir sin hacer absolutamente nada... sin agredir, sin juzgar, sin preocuparme, sin odiar, sin querer, sin buscar, sin demostrar nada y sin hablar... es difícil aceptar el lugar en el que me encuentro.

2 comentarios:

Amiga, esposa y amante dijo...

Pues bendito tu, ¿no?. Yo tengo que escuchar quejas todo el día, exactamente hablando, acusando y señalando a la gente, y desgraciadamente,(profesionalmente)a mi me tienen que importar.

Cuida ese estado de relacionarte con la gente por inercia, te evita problemas el solo escuchar.

Saludos desde la tierna e infinita tierra "rosa-rojosa del seixo"

Amiga, esposa y amante dijo...

El tema se repite... la persona cambia.

Me libero por minutos que disfruto como eternos. Espero que no te harte tanto como para no volverme a visitar.

Saludos con sonidos de grilletes.