martes, octubre 10, 2006

El día que volé sobre mi cadaver

Todavía recuerdo el gimnasio, la rutina escalonada que hice y el dolor que sentí por la noche en mi casa, sabía que no tenía relación con el ejercicio aunque decidí dormir y esperar al siguiente día para determinar si debería preocuparme o no... resultó que debí preocuparme más de lo que lo hice. El cirujano dijo que era el apéndice y que tenían que sacarlo por laparoscopía. Entré al quirófano a las 8 p.m., recuerdo la mascara azul, las lámparas y la pantalla enorme junto a mi... no estoy seguro en que momento cerré los ojos, recuerdo un fondo negro mientras pensaba en algún probema matemático que en realidad no creo haber resuelto antes.

-"Marco?... ya terminó su cirugía"

Abri los ojos un poco y lo poco que recordaba de lo que soñaba se desvaneció en un dolor increíblemente intenso, comenzé a gritar y vi a una persona sentada a los pies de la camilla, una puerta de metal al fondo y una persona que preguntó si sentía dolor... quise contestar pero no pude, solo recuerdo tratar de controlar mi respiración porque cada entrada de aire me dolía como jamás lo había sentido, inyectaron algo en el suero y el dolor bajó un poco, pero no lo suficiente como para que pudiera pensar claramente. Mi mente daba vueltas entre saber qué hora era, dónde estaba mi papá, por qué dolía tanto? yo no esperaba tanto dolor de una laparoscopía, por qué los tubos parecían soplar más aire en mi nariz que el que podía respirar?. Después me encontré en mi cama con Rafa y mi madre, lo primero que pregunté es dónde estaba mi hermana? y antes de poder preguntar la hora me lo dijeron, era casi media noche y mi hermana se había ido a dormir a casa junto con mi papá.

Los siguientes 5 días fueron los peores que he vivido, tenía un suero conectado a la mano derecha y un catéter que salía directo del abdomen y que drenaba algo rojizo que me repugnaba completamente... no me atrevía ni a voltear a verlo; me costaba mucho caminar, hasta el tercer día reparé en que no me habían dado nada de comer no podía dormir, todo el tiempo sentía dolor, no podía leer ni escuchar música, el dolor y el malestar no me dejaban disfrutarlo. En todas las personas que pasaron por ese cuarto vi la expresión de preocupación, pero intenté mantenerme bien, quería gritarles que no soportaba ya estar en ese lugar, que sentía un asco tremendo al bañarme, odiaba que me cambiaran las gasas y estar conectado al suero y al drenovac.

El día que me dieron de alta el doctor me dijo porqué era que me dolía todo y porqué era que todos tenían esa cara, el apéndice había sido algo insignificante, habían encontrado divertículos en el intestino cuando hicieron la laparoscopía, eso también explicaba la herida de 15 cm. que tenía justo en el ombligo. Me dijo que discutieron mucho en el quirófano acerca de qué hacer conmigo y que cualquiera de las opciones implicaba que podría morir, al final optaron por no quitarme nada más que el apéndice aunque si no respondía favorablemente al antibiótico iban a operarme de nuevo y quitarme la última porción del intestino, lo cual también podría desembocar en la muerte. Me sentí tan pequeño... tan frágil... tan imbécil al mismo tiempo... tan insignificante... aguanté, pude salir caminando aunque tenía ordenes de pasar un mes en reposo total.

Llovía horrible afuera, de regreso a mi casa el tráfico era una locura, yo solo pensaba en que por primera vez en mi vida hubiera querido salir del coche y empaparme completamente, reir como un idiota, correr y quedarme bajo la lluvia pensando en que estaba vivo. Cuando llegué a mi casa subí a mi cuarto, me quedé un minuto en la puerta observando todo, tal cual lo había dejado antes de irme al hospital... que tal si no hubiera vuelto? que tal si nadie hubiera vuelto a tocar mis guitarras? a leer mis libros? a escuchar mis discos? a ponerse mi ropa?... escuché la puerta y la voz de mi papá, recordé cuando tenía 6 años y tenía paperas, él llegó de trabajar con un muñeco de Leon-O que había comprado para que mi cuarentena no fuera tan pesada, esta vez no quería un juguete, quería un abrazo de él. Bajé la escalera y mi madre hizo una expresión de enojo porque esperaba que ya estuviera acostado y no debía volver a bajar... vi a mi papá y no pude contener las lágrimas, lo abracé y pensaba en que necesitaba tanto su protección, que había pasado por algo horrible pero, como cuando tenía 6 años, si lo abrazaba todo estaba mejor. Me dijo "ya, ya pasó lo más difícil" y yo no podía dejar de llorar, había pasado el peor infierno sin poder dar muestras de tristeza porque me preocupaban más las caras de todos los que estaban ahí conmigo... y ya no podía más, me dijo que todo iba a estar bien, y como cuando tenía 6 años, le creí.

Muchas cosas pasaron por mi cabeza en ese mes... tengo muchas cosas que agradecer y muchas de las que estar orgulloso. La vida no es igual, ya no veo días grises, incluso si afuera está nublado, los problemas se han vuelto tan pequeños... y yo me he vuelto más grande. Las quejas se han vuelto inútiles, los actos se han vuelto oro. La música ya no es música, es vida; el agua no es agua, es una maravilla sentirla cuando me baño, cuando llueve; mi guitarra no es una guitarra, es una extensión de mis brazos, es un sustituto para las palabras... y así hay cosas que para muchos son insignificantes, para mi se han convertido en objetos de reflexión.

Estoy infinitamente agradecido por estar vivo, estoy infinitamente agradecido con las personas que fueron al hospital, con las que llamaron, con las que preguntan siempre que pueden como estoy y como sigo, como me siento: Padre, madre, Rocío, Rafa, Juan Pablo, Itzel, Lupita, Lázaro, Jennifer, Penélope, Brenda, Beto, Santiago, tíos, primos, Danelia, Miguel, Polo, Erick, Elisa, Rebeca, Elo, Krum, Mónica, Nona y a todos los que en mayor o menor medida estuvieron pendientes, los amo.

Estoy infinitamente agradecido con el Dr. Rodolfo Silva por haberme dado la oportunidad de luchar yo mismo por sobrevivir... estoy infinitamente agradecido conmigo, por haber ganado esa lucha.

Love & Respect to all
Mark

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡¡¡Y vaya q es excelente q estés aquí!!! Y ahora si... sal del coche, empápate completamente, rie como idiota, corre y quédate bajo la lluvia pensando en q estás vivo... Nunca es tarde... Siempre en alto Markitou =*